SUGERENCIAS
DE
LIBROS
(boletín
9.
Verano
2004)
" La muerte lucida” (Ed. Belacqua)
Paloma Cabadas es psicóloga, educadora infantil, traductora, intérprete, instructora de rítmica expresiva y psicodrama, pero desde hace más de doce años se ha dedicado a investigar la conciencia, los estados disociados y el dominio consciente de la energía. Sus estudios no sólo en España sino en Argentina y Brasil y su actividad de conferenciante en varios países europeos, le han llevado a crear los programas educativos «Evolución consciente» y «Muerte lúcida». Su labor divulgativa se refleja en este libro
¿Cómo
es
posible
que
tengamos
en
nuestro
mundo
occidental
tan
poca
cultura
acerca
de
la
muerte?
¿Qué
tipo
de
intereses
se
siguen
alimentando
detrás
de
esto
que
llamamos
muerte?
¿Nos
tenemos
que
conformar
con
la
total
desaparición?
¿Alguna
vez
ha
tenido
la
ciencia
un
objeto
tan
claro
de
estudio
y
tan
avalado
empíricamente?
¿Cuál
es
el
interés
de
la
ciencia
dominante
por
seguir
negando
Apoyada en vivencias personales y mediante varios años de investigación de la conciencia y del dominio de la energía, contrastado con el de los cientos de personas que ha tratado en diversos lugares del mundo, en cursos y conferencias, Paloma Cabadas afirma de manera categórica y contundente en su libro, La muerte lúcida, que
Con
un
lenguaje
claro
y
sin
recurrir
a
ningún
dogma
religioso
o
místico
Paloma
Cabadas
explica,
mediante
ejemplos
reales,
qué
nos
ocurre
tras
la
muerte:
La
conciencia
es
más
que
materia
y
más
que
energía.
La
energía
es
el
combustible
que
mueve
la
intención
y
la
acción
de
la
conciencia
y
permite
el
flujo
de
sus
sentimientos
e
ideas.
Luego
si
la
energía
es
indestructible,
por
un
principio
ya
admitido
en
la
Física,
la
conciencia,
que
es
más
que
energía
y
que
utiliza
la
energía
como
lenguaje
de
manifestación,
también
es
indestructible.
Por
lo
tanto
el
cuerpo
físico
es
de
usar
y
tirar.
El miedo a la muerte es un miedo ancestral ante lo desconocido que el ser humano no ha conseguido superar.
“El
asunto
es
bien
sencillo.
Las
cosas
de
la
vida
y
de
la
muerte
son
sencillas,
las
complicamos
con
el
miedo,