
Comenzar con una reflexión muy elemental sea cual sea el arte que practiques,
y que nos
sitúa en el propósito de recuperar el sentido de la elegancia que nos rodea
(en un trato delicado y calmo hacia todos y todo) perdido en una sociedad tan
mediocre como inhumana, encaminada a una postmoderna y electrónica comunicación,
incluso con tu propio cuerpo. Si
has elegido la senda del guerrero para evolucionar, te habrás preguntado ¿qué
es lo que hace brillar el arte....? La
respuesta de, Bertrand
Hamel, es
que
el practicante pueda conectarse
con la fuente. Su maestro, le enseñó
hace mucho tiempo, la
esencia de las Artes Marciales Internas: TaiChi
Chuan: La vida fluyendo
de manera suave y circular Hsing I
Chuan: El golpe directo Bagua
Zhang: La variedad, los
continuos cambios y la relación que el hombre
mantiene con
la Naturaleza. Si estás cómodo en
tu centro, entras en un estado en el que pones tu atención en oír a la
Naturaleza y observar la sintonicidad con ella.
La Naturaleza acepta todo lo que está en orden, si no es así, mandará
viento, lluvia, un picor, un calambre... para echarte de ese lugar, de ahí,
de tu postura, indicándote que no estás en conexión. La postura con poder, correcta, busca ese
contacto consciente con la fuente, con el guía interno, para
seguidamente, actuar con sabiduría. La
forma de respirar es decisiva para conseguir la sensación plena de calma y
claridad. Si te invade el
aburrimiento, la ansiedad, todo tú te encoges y la respiración se acorta, la
auto confianza disminuye y la mente se nubla.
Es en ese momento que debes hacer
tres largas expulsiones de aire, dejando que las inhalaciones se "hagan
solas" sin forzarlas; cierra los ojos y siente los pies afianzados en el
suelo, con firmeza. Lleva la atención
al
dantien, y por unos instantes disfruta del fluir de la vida en ti.
Retoma de nuevo el ritmo de la sesión, y céntrate en el estado
intermedio
(Yin) entre los movimientos
(Yang), similar al estado entre sueño y
vigilia, relajado pero activo, que no se realiza como una acción habitual o
movimiento inconsciente, sino que le damos vida;
es ahí, que aparece lo que él llama "el duende",
"el médico interior"... En el pensamiento chino, la idea de
movimiento se asocia a la idea de oportunidad de conseguir..... Trabajar con la energía,
significa poner la atención, no en los músculos ni en los órganos internos
(donde no lo dudemos, repercuten los movimientos, los pensamientos, las acciones,
todo....) sino en la energía, en la respiración. Al inspirar te llenas de energía, de toda la que quieras y
puedas; al expirar, liberas las tensiones. Reconócete como un ser único e irrepetible en tu forma de practicar y/o
enseñar; olvidarlo es el mayor pecado. Tu
arte, tu maestría impregnará todo y a todos e inspirará una nueva forma de
sentir, de relacionarse velada hasta ese momento. Vive de una forma consciente, y encuentra la paz
interior, el duende. Tomate el
tiempo de observar, de escuchar y de probar los sabores del instante....... Carmen
Álvaro.
Texto
publicado en el n.
59 de la revista
Espacio Humano,
diciembre 2002) Alumna
de
Empuje
de
manos-
2º
nivel
B. Hamel, e instructora de Tai Chi.
Periodista
y
Documentalista
por
Carmen
Álvaro