por
David
Álvaro
El Tai Ji Chi Kung es una técnica psico-física que aúna el trabajo corporal y la meditación.
Comenzamos buscando las líneas de fuerza del cuerpo (cadenas musculares) y creando una estructura propia a partir de la cual la energía pueda crecer y manifestarse; se trata de abrir los caminos de la energía a través de posturas y movimientos concretos, para despertar al Dragón, a la energía que late dentro.
Buscamos el reencontrar ese impulso vital con el que vinimos al mundo y que quedó atrapado por capas de represión y condicionamientos sociales.
Antiguamente todos los templos e iglesias se construían siguiendo un conocimiento esotérico, de manera que se usaban unos patrones muy cuidadosamente establecidos a la hora de diseñar el templo para así facilitar la entrada de energía al lugar y que lo divino pudiera manifestarse.
Del mismo modo, el cuerpo es un templo de lo sagrado y existe una geometría sagrada del cuerpo , que es la que el practicante de Tai Ji Chi Kung busca activar en cada postura y en cada movimiento. Se trata de unificarse y cuando te unificas la respiración se instala por si misma en el bajo vientre y esa es la respiración del impulso del aliento vital. Esa respiración va a ir generando una energía que se va a ir acumulando en el vientre y con el tiempo va a subir e iluminar la pineal.
La representación china del ser humano es la de un ser vertical (de pie) entre el Cielo y la Tierra. Cuando comenzamos el aprendizaje de Tai Ji Chi Kung, nos centramos en desarrollar la Tierra, lo cual significa desarrollar la fuerza en las piernas y el poder de la cintura. Así colocamos la base, los cimientos de nuestro cuerpo sobre los cuales se construyen los movimientos.
El cuerpo arriba : Yang, liviano. El cuerpo abajo : Yin, sólido.
Como un árbol con unas poderosas raíces, enraizado en la Tierra y abierto al Cielo. Pues los movimientos han de tener raíz y para eso hay que saber cómo bajar el peso a los pies sin que se quede trabado en las rodillas.
Para hacer Tai Ji Chi Kung hay que entrar en los huesos; lo cual viene a significar que hay que mantener en todo momento construida la geometría sagrada del cuerpo y al tiempo, bajar la postura, y es así como se dinamizan los huesos. Si nos quedamos arriba, estamos flotado; si bajamos, entramos en la médula de los huesos.
Al entrar en los huesos se genera un constante ciclo de compresión-descompresión (Yin-Yang) de la estructura ósea y eso activa y da vida a la médula; se activan todos los procesos que se desarrollan en el hueso.
En un hueso hay mucha más vida de lo que cree la mayoría de la gente. El esqueleto vivo, aunque duro, es una estructura flexible recorrida por la sangre. Sobre los huesos se depositan minerales que les confieren su particular consistencia. Los huesos almacenan la mayor parte del calcio, fósforo y otros minerales que necesita el cuerpo, como las sales de magnesio.
Mientras que los huesos en un museo son secos y rígidos, los huesos vivos son un hervidero de actividad. La médula de los huesos es donde se producen los hematíes (glóbulos rojos) y algunos leucocitos (glóbulos blancos).
El canal medular del hueso contiene :
. Médula ósea roja (un tejido blando que produce células de la sangre)
. Médula ósea amarilla (tejido graso en su mayor parte)
. Vasos sanguíneos
La médula ósea roja está presente en todos los huesos al nacer y va siendo sustituida gradualmente por la amarilla (que es tejido graso), aunque permanece en algunos huesos para producir células de la sangre.
Cuando hacemos Tai Ji Chi Kung si nos quedamos flotando, estamos haciendo algo así como una gimnasia suave de relajación o una danza, lo cual no está ni bien ni mal, pues aquí depende de lo que esté buscando el practicante y hoy día es eso lo que busca mucha gente, o de todos modos es con lo que se encuentra.
Si bajamos la postura sin tener construida la geometría sagrada, con el tiempo acabaremos dañándonos las rodillas; hay que prestar especial atención a no cargar el peso en las rodillas.
Pero si tenemos construida la estructura sagrada y con ella bajamos la postura, estamos entrando en los huesos y dinamizándolos, provocando de este modo el proceso físico-energético y alquímico para el cual fue diseñado el Tai Ji Chi Kung.
Hoy día la gran mayoría de gente que empieza a practicar Tai Ji Chi Kung lo hace buscando esa relajación que provoca sus movimientos lentos, circulares y continuos, pero no hemos de dejarlo sólo en una hermosa danza porque si lo dejamos como una danza nos perdemos el verdadero trabajo energético.
En definitiva el Tai Ji Quan que significa “el Puño del Techo Supremo” es un milenario arte de salud que engloba la meditación, el desarrollo de la estática postural (reestructura nuestra postura), la relajación, el arte marcial y el desarrollo de nuestra energía.
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David Álvaro |
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Alumno del Maestro de Artes Internas BERTRAND HAMEL |
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Formación en Empuje de Manos en Bilbao |
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Publicado en la revista Cinturón Negro, Marzo 2004) |